Comer por ansiedad. Combate el impulso

Woman looking at delicious sweet cake. Gluttony.
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“Comerse los problemas”. De este modo tan sencillo y gráfico, oí más de una vez a nutricionistas y psicólogos, describir el impulso por comer que sentían tantísimos de los pacientes que asistían a una clínica de dieta, en un reiterado intento por alcanzar el bienestar.

Pero, contra la creencia común, no solo las personas con sobrepeso pueden comer “de más”, ni se come exclusivamente por hambre, independientemente de lo parezca gritar el estómago.

¿Cuántas veces hemos visto en películas, la escena en que la protagonista, se sumerge en un pote de helado, para ahogar una desdicha amorosa? Y no hace falta viajar hasta Hollywood para que se reitere la escena: la compañera de universidad que se come una baguette de pan entera estudiando para un examen, la colega del trabajo que le “roba” las golosinas a su hijo después de una pelea con el jefe, la vecina que confiesa ahogar sus penas en un frasco de nutela…

Suena gracioso, pero todas probablemente conozcamos a alguien (o lo seamos) que come por tristeza, nervios, ansiedad… ¿Has estado ahí? Seguramente entonces, te interesarán estas cuestiones, que leí al respecto:

¿Por qué nos comemos las emociones?

El comer emocional es un intento de calmar la ansiedad. Básicamente, se recurre a la comida buscando sobrellevar o aliviar alguna situación, indica el sitio de fitness Green Mountain.

Pero, incluso si sentimos antojos irrefrenables, es posible lidiar con esta forma de comer y, cuanto antes lo hagamos, mejor.

¿Cómo puedes lograrlo?

Para combatir el impulso de comer por ansiedad:

  • Haz una pausa. Pregúntate: “¿Tengo hambre?” A veces, nos enfocamos tanto en qué queremos comer, que no nos detenemos a reflexionar sobre por qué queremos hacerlo, advierte el sitio WebMD. Y agrega:
  • Cambia de ambiente. En ocasiones, nos manejamos en piloto automático. Por eso, cambiar de entorno, podría volver tu atención hacia tu comportamiento, brindándote una oportunidad para hacer decisiones más útiles.
  • Acepta el antojo ¡en moderación! Prohibir ciertos alimentos podría conducir a comerlos en exceso, luego. Si realmente estás deseosa de algo (sí, aun si no tienes hambre), date permiso para disfrutar una porción pequeñita.
  • Relájate. Un baño caliente, un masaje, escuchar música suave, encender velas aromáticas, acariciar una mascota y meditar, son todas actividades que podrían ayudarte a calmar la ansiedad, que te conduce a recurrir a la comida, enumera Green Mountain.
  • Consulta a un terapeuta. Si realmente no puedes controlar el impulso de comer, evalúa hablar con un profesional de la salud mental, respecto de los motivos que estás intentando “tapar” con la comida, concluye el portal.

Y tú, ¿qué estrategias usas para evitar comer por ansiedad?